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dilluns, 6 de juliol de 2015

Campos de concentración españoles


El 5 de julio de 1937 la Secretaría de Guerra del Gobierno del general Franco promulga la orden Campos de concentración de prisioneros. BOE. Burgos, 5-VII-1937, número 258. El 6 de julio, la Comisión de Obras Públicas sugiere a la Junta Técnica del Estado un plan de obras públicas y trabajos para prisioneros de guerra y presos políticos, propuesta que se aprueba el 13 de julio. Al año siguiente se crea el Patronato Para la Redención de Penas por el Trabajo auspiciado por el cura jesuita José Agustín Pérez del Pulgar. El Patronato perduraría hasta 1970.

'Crearemos campos de concentración para vagos y maleantes, para políticos, para masones y judíos, para los enemigos de la patria, el pan y la justicia. En territorio nacional no puede quedar ni un judío, ni un masón, ni un rojo'. Se crearán unos 180 campos de concentración por los cuales pasarán medio millón de personas. Muchos de los campos los construyen los propios prisioneros, trasladados como ganado en camiones y trenes. Les esperan hambre, sed, frio y enfermedades. Y los Batallones Disciplinarios de Trabajadores. Durante la guerra se les utiliza para cavar trincheras en medio del fuego cruzado de los contendientes. Acabada la guerra serán utilizados como mano de obra esclava en eso que se llamó levantar España.

Al llegar a los campos, los prisioneros son clasificados en afectos y desafectos al Régimen y los dudosos. El proceso es atentamente supervisado por oficiales alemanes que ya han hecho sus pinitos en Dachau. Iglesia y Falange otorgan los avales de afección, los dudosos son mandados a trabajos forzosos mientras se resuelva la duda y los desafectos son sometidos a palizas, juicios y condena a prisión o ejecución. Las mujeres serán tratadas con especial ensañamiento. A las embarazadas se las privará de sus hijos, entregados en adopción. No, los militares argentinos no inventaron nada. Más de 10.000 niños y niñas serán separados de sus madres para que así puedan crecer como buenos españoles, alejados del mal que representan sus madres republicanas, siguiendo al pie de la letra las 'tesis científicas' del coronel Antonio Vallejo Nájera.

Acabada la guerra, los prisioneros trabajan forzosamente en la recuperación de infraestructuras (pantanos, minas, canales, carreteras, líneas ferroviarias...valle de los caídos...). Así pueden ir redimiendo su pena y sus pecados, sometidos a un primario proceso de reeducación. Cada preso recibe un sueldo de 2 pesetas semanales, de las cuales se les retiene 1'50 pesetas en concepto de mantenimiento y los 50 céntimos restantes son sujetos a posibles sanciones por mal comportamiento. Política económica adoptada posteriormente con éxito por FMI y Troika. Empresas y grandes propietarios son las grandes beneficiados por el sistema de mano de obra esclava. El Canal del Bajo Guadalquivir, construido por presos, hace que los terrenos de los grandes terratenientes se revaloricen en un 500%. El alquiler de presos a grandes empresas reporta al Estado unos ingresos de más de 600 millones de euros de hoy. Los muertos ni cuentan ni importan.

La mayoría de los campos de concentración se cerrarán en 1947. Algunos de los que aún se recuerdan (poco), son Cuelgamuros (mano de obra para el valle de los caídos), Miranda de Ebro, Albatera (se plantaron palmeras para borrar su rastro), Los Almendros (de los almendros no quedaron ni las hojas, que se comieron los presos para matar el hambre), San Pedro de Cardeña, Castuera (aquí se arrojaba a los presos a los pozos y luego se lanzaban bombas de mano) o Los Merinales, clausurado en 1962. Luego ya se pactaron olvidos, se inventó la tele de plasma y se impusieron las reformas laborales.


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