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dimecres, 12 d’agost de 2015

Moncho Reboiras. 1975.


La medianoche del 12 de agosto de 1975 la Brigada Político Social y la Policía Armada tienen montado un dispositivo de 300 agentes en la calle de Concepción Arenal, en Ferrol. Tienen información de la existencia de un piso franco en el que se esconden Moncho Reboiras, de 25 años, su mujer Elvira Souto y Lois Ríos. El objetivo es capturar Reboiras, al que le tienen muchas ganas. En junio, en un control en la frontera extremeño - portuguesa, han parado a su hermano Manuel y tras la desilusión al comprobar que no es el Reboiras al que buscan, le dicen que cuando lo vea le diga que tienen 'muchas ganas de conversar con él'. 

Moncho Reboiras había nacido en la aldea de Imo, en el concello de Dodro. Una familia humilde obligada a emigrar a Vigo, donde Moncho compagina estudios de Bachillerato, trabaja un tiempo en el obra y echa una mano en el Bar Noia que tiene la familia. Es buen estudiante y se acaba sacando la carrera de Ingeniería Industrial, obteniendo una beca para especializarse en Astilleros Barreras. Se acaba especializando en lucha sindical. Y le cuesta la beca tras andar en primera línea durante la huelga de septiembre de 1972.

Militante de Union do Povo Galego (UPG), trabaja en diversas empresas y recorre Galicia en 600 repartiendo propaganda en la lucha por una Galicia socialista e independiente, libre de todo sometimiento. Estará en la fundación de la revista 'Des tornillo', en el grupo teatral O Castro y en la organización Fronte Cultural Galega que coordina la acción de la mayoría de asociaciones culturales gallegas.

Miembro del Comité Central y del Comité Ejecutivo de la UPG, dedicado a la organización sindical, empieza a mostrarse partidario de la lucha armada. En el piso franco de Ferrol está intentando montar un grupo estable en la ciudad. La lucha armada gallega se reduce básicamente a unos cuantos atracos perpetrados por un muy limitado grupo de personas.

El cerco policial se estrecha pero no debe estar muy coordinado porque los tres ocupantes del piso consiguen escabullirse. La policía va a por Reboiras, que consigue despistarlos por un tiempo. Sobre las cuatro de la mañana es localizado y se inicia una persecución a la carrera. La policía dispara. En el informe policial se dice que 'al ser requerido para que se detuviera, echó a correr, por lo que los funcionarios actuantes, después de reiterar la voz de alto, trataron de intimidarlo con unos disparos al aire'.

Los disparos al aire se traducen en tres balazos por la espalda. Moncho Reboiras, muy mal herido, se refugia en el portal número 27 de la calle Terra. En ese portal morirá desangrado. La policía acordona el lugar y tarda dos horas en entrar a ver qué ha pasado con Reboiras. Para asegurarse ametrallan el portal, se cuentan más de cien impactos de bala, y lanzan dos bombas de gas lacrimógeno.

A las 10 de la mañana un vecino comunica a la familia que algo grave le ha pasado a Moncho Reboiras. Su madre y su hermano Manuel se enterará de lo sucedido por el parte radiofónico de las 12. El padre de Moncho, marino mercante, se enterará unos días después en alta mar y aún tardará mucho más tiempo en poder regresar a tierra.

A la una del mediodía la madre y el hermano de Moncho reconocen el cadáver en un cuarto del cementerio de Catabois y el juez instructor no se presenta hasta eso de las cinco de la tarde para hacer el levantamiento del cadáver y proceder a la autopsia para proceder a enterrarlo allí mismo vía urgente, discreta y bajo fuerte presencia policial. No será hasta el día siguiente que podrá ser enterrado en Imo, acompañado por los suyos, los que habían conocido y querido a aquel joven que como dejó escrito su hermano, 'recorre Galicia en un 600 y el mundo entero con su imaginación, un mundo que imagina libre de dictaduras, un mundo rojo, azul y blanco'.

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