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diumenge, 6 de setembre de 2015

José España Vivas. 1980.

1980. José España Vivas, 25 años, casado y con un hijo. Miembro activo de la Asociación de Vecinos Barrio Venecia de Alcalá de Henares, ecologista y militante del PCE(r). Joven y comprometido. Tenía todos los números de esa lotería llamada Transición, con sus boletos amañados, premios de mentirijillas y feriantes dados al cambalache, para acabar mal. En aquellos años la desactivación de los movimientos sociales y vecinales se hacía por dos vías: o te metían de hostias hasta hacer de ti un cuadro de Francis Bacon o te metían en una lista electoral hasta hacer de ti un florero.

A José España Vivas le detuvieron la medianoche del 4 al 5 de septiembre en Santorcaz, delante de toda su familia, en el marco de una operación general contra el GRAPO. Camino de Madrid paran al Alcalá de Henares y registran su casa sin orden judicial y sin encontrar nada relevante. José España Vivas es encerrado en los calabozos de la Dirección General de Seguridad, en Puerta del Sol, y queda incomunicado en aplicación de la ley antiterrorista para ser interrogado por agentes de la siniestra Brigada Central de Información.

Empieza el interrogatorio. José España Vivas dice lo que sabe: que no es del GRAPO, que milita en el PCE(r), que redacta y reparte octavillas, que está en la lucha por el socialismo. Todo es verdad. Pero no es suficiente para sus verdugos. O sí, y es la verdad lo que les aburre. José España Vivas no saldrá vivo del interrogatorio, ingresando cadáver en el hospital al que es trasladado a toda prisa la tarde del 6 de septiembre.

La prensa se limita a reproducir la versión oficial del Instituto Anatómico Forense que habla de muerte natural como consecuencia de un fallo cardíaco, provocado, a su vez, por un quiste hidatídico de 30 centímetros.

No habrá segunda autopsia y el cuerpo es depositado en un ataúd sellado que impide reconocer al muerto. Algunos médicos estiman el informe algo confuso y contradictorio en su justificación de la muerte por insuficiencia cardiaca, primero, y por insuficiencia hepática después. La familia también se muestra sorprendida. El historial médico de José España Vivas estaba impoluto hasta la fecha y su mujer jamás le había visto un quiste de 30 centímetros, una protuberancia visible para cualquiera que lo hubiera visto desnudo de cintura para arriba alguna vez. En el Congreso de los Diputados, el diputado del PCE Simón Sánchez Montero, plantea muchas dudas sobre lo sucedido y el ministro del Interior, Juan José Rosón, se ciñe a la versión oficial sin pestañear, una de sus grandes cualidades.

Las consecuencias de lo sucedido no se harán esperar: una semana después ocho personas son detenidas tras cargar la policía contra una concentración de protesta en la Plaza de Cervantes y un año después, en el aniversario de su muerte, varios miembros de la Asociación de Vecinos de Alcalá de Henares fueron procesados por editar una octavilla en su recuerdo pidiendo justicia. Y claro, no hubo investigación ni nadie fue juzgado. La verdad nunca fue relevante en los sótanos del Estado. 

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