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diumenge, 13 de setembre de 2015

José Luis Alcazo. 1979.


El razonamiento acémila de los fascistas entiende por debate de ideas destrozar las ideas con un bate. En 1979, en Madrid, bandas de jóvenes fascistas engominados gozan de holgada permisividad policial en sus correrías, con el ínclito Juan José Rosón de gobernador civil.

Uno de esos grupos se ha impuesto la misión de limpiar el Retiro de rojos, homosexuales y delincuentes. Lo forman chavales de entre 14 y 19 años, militantes o ex militantes de Fuerza Joven. Algunos lucen apellidos ilustres. Gabriel Rodríguez Medina (hijo de un alto oficial del Ejército). Fernando Pita da Veiga y Corral (sobrino del almirante y ex ministro de Franco). Pablo Calderón Fornos (hijo del teniente coronel Javier Calderón, número dos del CESID en los tejemanejes del 23F y futuro número 1 del CESID nombrado por José María Aznar, además de íntimo del ubicuo Eduardo Serra, secretario de Estado de Defensa con PSOE y ministro del ramo con PP).

El 12 de septiembre el grupo se adentra en el Retiro en busca de sujetos a los que escarmentar. Escogen a sus víctimas por su aspecto: pelo largo, vaqueros y barba son motivo de hostigamiento. Ese día escogen mal y los corren a hostias.

El 13 de septiembre vuelven armados con palos, cadenas, nunchakus y bates de béisbol tuneados con el lema 'Viva el fascio redentor'. También deciden que mejor no ir de cara, no se la vayan a partir como el día anterior, que mejor se esconden en unos arbustos y ya saltarán por sorpresa sobre sus víctimas, como los japoneses de las películas.

Las víctimas elegidas son Luis Francisco Canicio y Jesús Oyamburu, que van charlando tranquilamente cuando les asaltan y golpean. Detrás viene paseando con dos amigas y otro compañero José Luis Alcazo, 25 años, licenciado en Historia, que al ver la situación intenta defender a Canicio y Oyamburu apartando a los agresores de sendos empujones y echando a correr.

Canicio, Oyamburu y las muchachas consiguen escapar. José Luis Alcazo es derribado por la lluvia de golpes de los diez cachorros fascistas. Morirá a causa de los golpes de bate que recibe en la cabeza. Cuando supimos la noticia la escena de la pelea entre los Warriors y las Furias del Béisbol perdió toda su gracia.

Los diez jóvenes recibieron condenas de seis meses de arresto mayor a once años, ya que se consideraron diversos atenuantes como la edad de los implicados y la suposición de homicidio involuntario. Ninguno de ellos llegó a cumplir la mitad de la condena impuesta. La defensa justificó la acción de 'noble y altruista' en su intento de limpiar el Retiro de drogadictos y delincuentes. Cuando se reaizaó el juicio, tres años después del asesinato de José Luis, uno de los acusados sentados en el banquillo se encontraba realizando oposiciones a Policía Nacional. Apalea, pero seguro.

En una especie de tardío ejercicio de justicia poética a lo íbero, años más tarde, uno de los procesados murió de sobredosis en el Retiro.

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