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divendres, 30 d’octubre de 2015

José Andrés Fraguas Fernández. 1978.


La tarde del 28 de octubre de 1978 Rafael Alfredo Gómez Álvarez, Ramiro Alejandro Rodríguez-Borlado y Pedro Bel Hernández se reúnen en el piso del primero y como expresión de su patriotismo meten 200 gramos de Goma 2 en una caja acolchada y la mandan por correo al diario El País. Los tres pertenecen al Frente de la Juventud, una escisión de Fuerza Nueva formada por elementos de sus fuerzas de choque. Blas Piñar quiere intentar la aventura parlamentaria a lo Giorgio Almirante y necesita a los violentos bajo otras siglas. Frente de la Juventud está encabezado por José de las Heras y Juan Ignacio González, este último acabó fuera de todo control y murió tiroteado en el portal de su casa sin que hubiera investigación alguna, asesinado presuntamente por alguien muy próximo y de su hábitat ideológico.

El paquete bomba llega a la sede del rotativo el 30 de octubre. En conserjería notan algo extraño y lo abren. La explosión matará al conserje José Andrés Fraguas, de 19 años, que muere a consecuencia de las heridas el 2 de noviembre, y deja gravemente heridos a los también conserjes Carlos Barranco y Juan Antonio Sampedro. El ministro de Gobernación, Rodolfo Martín Villa, al que le cae muy mal Juan Luis Cebrián, se lo toma con calma y no hay investigación, pese a que Rodríguez-Borlado y Gómez Alvarez ya habían actuado poniendo bombas similares en el edificio del BOE, las librerías Fórum y Express, el cafetín Colmenar y el chalet de Víctor Manuel en Torrelodones.

La manga ancha de Martín Villa da vía libre a Rodríguez-Borlado y Gómez Álvarez para proseguir durante tres años con su cruzada anti marxista, caminando hacia Dios. Una bomba causará destrozos en la sede de la Asociación Pro Derechos Humanos de España y otra bomba en el Club de Amigos de la UNESCO deja ciega a la bibliotecaria María Dolores Martínez Ayuso y le arranca una mano al interventor Luis Enrique Esteban Barahona.

En julio de 1979, mientras Rodríguez-Borlado está de vacaciones en Marbella, Gómez Álvarez pone una bomba en el bar El Parnasillo que causa una decena de heridos y mata a Salomé Alonso Varela, de 28 años. También en julio, pero de 1981, ponen otra bomba en una verbena en la plaza Olavide, causando cinco heridos.

Las andanzas del grupo empiezan a salirse de madre. El 7 de junio de 1981 meten en su coche a Carlos Javier Idígoras Navarrete, joven de 22 años que está celebrando el aprobado de sus oposiciones a factor de Renfe y que está completamente borracho. Por su aspecto, pelo largo, lo etiquetan de rojo y drogadicto. Lo llevan a un solar y lo asesinan de dos tiros en la cabeza.

La madrugada del 26 de julio son ellos los que están borrachos. Llevan en coche a Gómez Álvarez a su casa, en la calle del Cardenal Cisneros, número 6. Mientras Gómez Álvarez no acaba de despedirse de sus camaradas, que bloquean la calle con el coche detenido, Un vehículo llega por detrás y los ocupantes les piden que se aparten. Gómez Álvarez se acerca a ellos, saca la pistola y le dispara al conductor, Félix Sanz Arroyo, que acabará en el hospital con la mandíbula rota por un balazo. Rodríguez-Borlado y Gómez Álvarez se parten el pecho y se van a dormir la mona y a soñar en rutas imperiales.

A estas alturas de la película los dos grotescos protagonistas andan ya muy pasados de vueltas y las autoridades deciden intervenir. La misma tarde del 26 de julio, casi a los tres años del atentado contra El País, la policía detiene en su casa a Rafael Alfredo Gómez Álvarez, y al día siguiente detienen a Ramiro Alejandro Rodríguez-Borlado. Un mes después, Rodolfo Martín Villa es nombrado Vicepresidente Primero del Gobierno. Unos años más tarde, siempre manteniendo la calma, será nombrado Presidente de Sogecable. El Vicepresidente es Juan Luis Cebrián. Ahí los tienen en la foto, riéndose en nuestra cara. En los Consejos de Administración de la empresa, ¿hablarían alguna vez de José Andrés Fraguas Fernández?


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