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divendres, 16 d’octubre de 2015

Victoriano Aguiriano y María Ángeles Barandiarán. 1982.

Vale, igual Victoriano Aguiriano Cortázar no era eso que llaman un ciudadano ejemplar, aunque por cosas peores te nombran emprendedor del año. El 16 de octubre de 1982, el matrimonio de Vergara formado por Victoriano Aguiriano, 59 años, y María Ángeles Barandiarán Larrañaga, 52 años, van tranquilamente en su coche. A la entrada de Vitoria encuentran un control policial. Victoriano, distribuidor oficial de Tabacalera que en abril fue condenado a pagar una multa de 300.000 pesetas por transportar tabaco de contrabando, se asusta y da media vuelta. Lleva más tabaco de contrabando en el vehículo.

Los agentes del control dan el alto a su manera, disparando. En principio se supone que disparan a los neumáticos, pero el coche queda como un colador y acribillan a Victoriano y María Ángeles, que mueren en el acto. La versión oficial habla de delincuentes comunes. Vergara vive la mayor manifestación de su historia y se decreta huelga general, seguida por toda la población. El Pleno municipal aprueba una moción en la que se exige la apertura de un expediente a los supuestos responsables. Les responden que tururú.

A Victoriano y María Ángeles les hubiera ido mucho mejor de haberse dedicado a crear empresas de maquinaria textil para vender material inexistente, edificar complejos residenciales con material de derribo, controlar entidades de ahorro particular para esquilmar a los pequeños ahorradores o vender ilusorios apartamentos en la Costa del Sol.

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