Cercar en aquest blog

dimarts, 5 de gener de 2016

Ramón María del Valle Inclán. 1936.


Releyendo con gozo a Valle Inclán a los 80 años de su muerte...

MAX- Yo soy un poeta ciego.

EL PRESO- ¡No es pequeña desgracia...! En España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero.

MAX- Hay que establecer la guillotina eléctrica en la Puerta del Sol.

EL PRESO- No basta. El ideal revolucionario tiene que ser la destrucción de la riqueza, como en Rusia. No es suficiente la degollación de todos los ricos: Siempre aparecerá un heredero, y aun cuando se suprima la herencia, no podrá evitarse que los despojados conspiren para recobrarla. Hay que hacer imposible el orden anterior, y eso sólo se consigue destruyendo la riqueza. Barcelona industrial tiene que hundirse para renacer de sus escombros con otro concepto de la propiedad y del trabajo. En Europa, el patrono de más negra entraña es el catalán, y no digo del mundo porque existen las Colonias Españolas de América. ¡Barcelona solamente se salva pereciendo!

MAX- ¡Barcelona es cara a mi corazón! Yo le debo los únicos goces en la lobreguez de mi ceguera. Todos los días un patrono muerto, algunas veces, dos... Eso consuela.

EL PRESO- No cuenta usted los obreros que caen.

MAX- Los obreros se reproducen populosamente, de un modo comparable a las moscas. En cambio los patronos, como los elefantes, como todas las bestias poderosas y prehistóricas, procrean lentamente. Saulo, hay que difundir por el mundo la religión nueva.

EL PRESO- Mi nombre es Mateo.

MAX- Yo te bautizo Saulo. Soy poeta y tengo el derecho al alfabeto. Escucha para cuando seas libre, Saulo: Una buena cacería puede encarecer la piel de patrono catalán por encima del marfil de Calcuta.

EL PRESO- En ello laboramos.

MAX- ¿De qué te acusan?

EL PRESO- Es cuento largo. Soy tachado de rebelde... No quise dejar el telar por ir a la guerra y levanté un motín en la fábrica. Me denunció el patrón, cumplí condena, recorrí el mundo buscando trabajo, y ahora voy por tránsitos, reclamado de no sé qué jueces. Conozco la suerte que me espera: Cuatro tiros por intento de fuga. Bueno. Si no es más que eso.

MAX- ¿Pues qué temes?

EL PRESO- Que se diviertan dándome tormento.

MAX .- Canallas. ¡Y esos son los que protestan de la leyenda negra!

EL PRESO- Por siete pesetas, al cruzar un lugar solitario, me sacarán la vida los que tienen a su cargo la defensa del pueblo. ¡Y a esto llaman justicia los ricos canallas!

MAX- Los ricos y los pobres, la barbarie ibérica es unánime.

EL PRESO- ¡Todos!

MAX- ¡Todos! ¿Mateo, dónde está la bomba que destripe el terrón maldito de España?


Luces de bohemia. 1924.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada