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divendres, 12 de febrer de 2016

Bombardeo de Xàtiva. 1939.


Febrero de 1939. La guerra española ya está más que sentenciada, con el Ejército de la República desmoronado y una población exhausta. La Aviación Legionaria italiana sigue a lo suyo, lo que mejor se le da, bombardear civiles. Llevan desde enero machacando sin resistencia ciudades del levante. Alicante, Gandia, València, Sueca, Dènia...

El 12 de febrero, aprovechando que es domingo y luce un día espléndido, cinco Savoia Marchetti salen de Mallorca rumbo a Xàtiva. Como el que va a tomar el vermú. Ni hay aviación republicana ni defensas antiaéreas. A eso de mediodía se plantan sobre la estación ferroviaria de la ciudad. Llegan a la misma hora que un tren cargado de soldados republicanos de la 49 Brigada Mixta a los que han dado un permiso antes de volver al frente, si que queda algún frente al que ir. La estación está atiborrada de civiles, muchas mujeres y niños, con familiares en el tren a los que poder dar un abrazo. Hay quienes sospechan que algún quintacolumnista ha dado el soplo a los italianos.

Los fascistas italianos dejan caer 20 bombas de 250 quilos. Un centenar de personas mueren de una tacada, unas treinta más mueren en los días siguientes a causa de las heridas y unas 200 son trasladadas a hospitales. La población de Xàtiva, aterrorizada, huirá al campo en previsión de nuevos ataques. La 49 Brigada Mixta queda enterrada en Xàtiva y el recuerdo de una acción sin sentido más allá de propagar el terror, también. Muchos vivirán sepultados en la cal del silencio con la visión de restos humanos colgando de los árboles cercanos a la estación.

Pasaron los años. En el 2007, a iniciativa del Consell de la Joventut de Xàtiva y con aportaciones populares se instaló el monumento de recuerdo a las víctimas del bombardeo, Aixopluc, obra de Miquel Mollà, un grito contra la barbarie de la guerra. El alcalde del PP no dio permiso para la instalación de la escultura y tuvo que erigirse en terrenos de Adif aprovechando que Zapatero pasaba por el Gobierno.

El monumento se convirtió en punto de encuentro cada 12 de febrero para recordar a las víctimas. El alcalde del PP nunca ha querido asistir porque, ya saben la cantinela, 'soy el alcalde de todos y no es bueno reabrir heridas'. Será por eso que el alcalde del PP se ha negado a retirar los honores al general Franco como alcalde perpetuo, hijo honorífico e hijo predilecto de la ciudad.

Ah, sí, se me olvidaba, el alcalde del PP de Xàtiva de 1995 a 2015 se llama Alfonso Rus.

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