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dijous, 5 de gener de 2017

Guido Picelli. 1937.


Hoy se cumplen los 80 años de la muerte de Guido Picelli. En Italia hay programados varios homenajes institucionales. Por aquí se le recuerda y honra en Guadalajara. A Guadalajara vamos, pero el viaje empieza en Parma.

Guido Picelli (Parma, 1889), hijo de familia humilde que aburrido de su trabajo como aprendiz de relojero se enroló en una compañía de cómicos de la legua, leyendo todo lo que caía en sus manos y desatando una formidable pasión por la música.

La I Guerra Mundial encuentra a un Guido Picelli escéptico e internacionalista que decide ir al frente como voluntario de la Cruz Roja. Recibe una medalla al valor por su actuación y acaba el conflicto como subteniente de infantería y con otra medalla al valor.

De regreso a Parma milita en el Partido Socialista y está presente en la fundación de la Liga Proletaria de mutilados, inválidos, huérfanos y viudas de guerra y de la Guardia Roja, organización no muy bien vista por el Partido Socialista, que mira para otro lado cuando Picelli encabeza una acción para impedir la partida a Abisinia de soldados italianos. Picelli acaba en el cárcel. Es liberado al ser elegido parlamentario por el Partido Socialista con el apoyo de los comunistas, en una muestra del respeto y admiración que despierta Picelli en la izquierda parmesana.

En 1922 las camisas negras enlutan las calles de los pueblos y ciudades de Italia en connivencia con militares y cuerpos represivos. Un año antes, Picelli es uno de los fundadores de los Arditi del Popolo, organización unitaria de autodefensa contra el fascismo que ya ha iniciado su campaña de miedo e intimidación por todo el territorio. En verano del 1922 fuerzas de izquierda decretan paro general y el Estado carga con fuerza, lanzando a los cachorros fascistas a poner orden y la paz de los muertos. 

Las escuadras fascistas irrumpen con violencia en centros obreros y organizaciones sindicales, extendiendo el terror y los muertos en muchas ciudades que van cayendo una tras otra. Todas menos una. Parma. Apenas medio centenar de Ardito del Popolo, bajo mando de Guido Picelli y su compañero el anarquista Antonio Cieri, resisten y liberan la ciudad del ataque de miles de paramilitares fascistas. Al final hay que llamar al Ejército y asediar la ciudad para instaurar la calma. Parma se convierte en símbolo del antifascismo y ejemplo de la fuerza de un frente unitario que agrupa socialistas, comunistas, anarquistas, republicanos e incluso religiosos. Y Guido Picelli es el rostro de esa unidad. Mussolini entra en combustión.

Tras la marcha fascista sobre Roma, Guido Picelli aprovecha su inmunidad parlamentaria, deja el escaño socialista para pasar como independiente al Partido Comunista, para combatir al fascismo a pie de calle, entrando y saliendo de calabozo regularmente. Sale ileso de un intento de asesinato y desde arriba dan orden para que los desaparezcan. El 1926 desaparece el Parlamento y Picelli es confinado en Lampedusa y Lipari durante cinco años.

Recobrada la libertad a finales de 1931 aprovecha para casarse con Paolina Rocchetti y volver a lo suyo, plantar cara al fascismo desde la unidad de acción. Sometido a vigilancia y bajo continuas amenazas decide marchar a Francia. Los franceses, tan acogedores, lo expulsan y se va a Bélgica como escala para aterrizar finalmente en Moscú.

En la Unión Soviética estudiará estrategia militar y escribe teatro. Guido Picelli es un hombre con opinión propia, fiel a unas ideas y coherente consigo mismo. No encaja, claro. Lo degradan y humillan mientras el palmero Togliatti le ríe las gracias al oseta. Otra vez bajo vigilancia y viéndose cualquier día con billete para Siberia, Picelli conseguirá salir de la Unión Soviética para combatir al fascismo en España.

El corazón le pide irse con las milicias del POUM, pero el sentimiento de lealtad a los voluntarios comunistas italianos que han venido a combatir y reclaman su liderazgo le llevan a la XII Brigada Internacional, la Garibaldi. En otra falta de respeto el PCI le niega comandar la Brigada y lo ponen al frente de un batallón.

No importa, Guido Picelli marcha al frente con los hombres a su mando. Nunca ha considerado los galones motivo de privilegio y combate en primera línea con sus compañeros en Boadilla del Monte, conquistando Mirabueno y liberando Almadrones. En la guerra se enterará de la muerte, en el frente de Huesca, de su viejo compañero del Arditi del Popolo, el anarquista Antonio Cieri. Poco imagina, o igual sí viendo enemigos delante y detrás, que le queda poco tiempo.

El 5 de enero de 1937, en Algora, en la batalla de Guadajara, Guido Picelli muere atravesado por las balas. La versión oficial que precede al funeral de Estado realizado en Barcelona habla de heroica caída en combate al intentar ganar una posición. Testigos oculares posteriores y algunos documentos desclasificados años más tarde hablan de una sola bala disparada por la espalda que le rompe el corazón. El principal testimonio de la muerte heroica y que siempre andaba cerca de Picelli, Anacleto Boccalatte, resultó ser agente al servicio de la NKVD. En fin.

Guido Picelli volvió a combatir contra el fascismo durante la II Guerra Mundial, al crearse en la zona de Parma el Batallón Picelli de partisanos.  En el borgo Cocconi de Parma una placa le recuerda: s'immolo' in terra di Spagna nel 1937 combattendo per la libertà nel solco della tradizione garibaldina. Vivrà eterno nella memoria dei popoli. Que se sepa.

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