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dimarts, 14 de febrer de 2017

Vicente Montejano Moreno. 1919 - 2017.


Ha muerto Vicente Montejano Moreno piloto de la última promoción de la aviación republicana. Nació el Día de Reyes de 1919, en Madrid. Huérfano de madre, creció con los abuelos paternos, que veían en él al futuro heredero del negocio familiar de fabricación de velas de cera.

Pero los fascistas no han sido mucho de futuro ni se les detiene poniendo velas a la virgencita y dan su golpe de Estado. Vicente se va voluntario al frente con sus 18 años y un carnet de la CNT. Le encargan escoltar un camión que suministra agua a los combatientes de primera línea.

La aviación republicana va corta de efectivos y convocan plazas. Vicente se apunta y aprueba todos los exámenes, empezando a prepararse primero en Murcia y luego en Sabadell. En verano del 38 lo mandan a la Escuela de Kirovabad (Azerbaiyán) a formarse como piloto de combate, un curos de tres años resumido en siete meses.

Cuando ya se dispone a volver a cielo español la guerra ha terminado. A Vicente y sus compañeros de la cuarta promoción les hacen llegar una oferta que no pueden rechazar. Muchos prefieren reunirse con sus familias, en España a pesar de todo o en el exilio, y rechazan la oferta. Ya hemos dicho que no la pueden rechazar, así que los joden vivos.

En junio de 1941 es detenido por los servicio secretos estalinistas y empieza a conocer diversos campos de trabajo disciplinario. En 1942, en un campo en Krasnoiarsk, Siberia, un accidente en la serrería le rebana tres dedos de la mano derecha. La ingeniería soviética le apaña una prótesis pinza para seguir trabajando.  En 1943 lo trasladan al campo de Kok Usek, en el complejo de Karagandá (Kazajstán), a compartir esclavitud con divisionarios azules y pilotos, marinos y maestros republicanos.

En 1948 le comunican que lo repatrían a España y lo mandan a Odesa para ser embarcado de regreso a casa. Es una broma, para que no digan que el oseta no tiene sentido del humor. Sigue de prisión en prisión hasta 1954. Muerto Stalin vuelven a llevarlo a Odesa, esta vez en serio, y lo embarcan para Barcelona.

Las autoridades españolas le dejan bien claro que se han quedado con su cara y que saben donde vive, y que aquí se viene a trabajar y a callar. Vicente trabajará en el Instituto Nacional de Previsión y se hace cargo del negocio familiar de velas, que cerrará en 1966. En los 80 se le reconoció el grado de Comandante retirado del Ejército del Aire y mantuvo unos lúcidos 97 años sobrevolando el olvido, ese páramo helado, para mantener viva la memoria de exilios y deportaciones.

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