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dimarts, 8 d’agost de 2017

Arminio Guajardo. 1936.


Arminio Guajardo Morandeira nació en Madrid, cerca del Palacio Real, en enero de 1899, hijo de militar aragonés del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos. Jubilado su padre, la familia se volvió para Zaragoza y allí metieron a Arminio en los maristas.

Padre e hijo nunca tuvieron muy buena relación, con un padre muy autoritario que solucionaba los conflictos al grito de ar! y un hijo que se metió en la Universidad para estudiar Medicina, se metió en los sindicatos de estudiantes y también de paso se metió en la bohemia farandulera e incluso a torero. Arminio se licenció en Medicina y entró como interno en la Maternidad Provincial de Zaragoza, atendiendo a mujeres marginadas y muchas prostitutas. El padre se subía por las paredes, y más aún al saber que se casaba con María Luisa Tejedor, a la que conoció en la Maternidad.

Arminio Guajardo se inscribió en el Colegio de Médicos de Soria en octubre de 1931 y abrió consulta en Almarza. Su mentalidad abierta, su visión humanista de la medicina, sus colaboraciones en la prensa libertaria y su militancia en la CNT, el no cobrar visita a las familias con problemas económicos que lo convertían en una mala influencia a ojos de los caciques locales, empezaron a causarle problemas. En noviembre de 1934 la derechona anda de subidón y el concejal derechista Benito Marín Lamata le insulta y le vacila. Arminio, fino estilista del toreo, le da un quiebro y le suelta un capón. Le costará cuatro meses en la Prisión Provincial de Soria.

Durante el juicio tuvo todo el apoyo del presidente del Colegio de Médicos de Soria, el respetadísimo Juan Antonio Gaya Tovar, médico, profesor, concejal en el Ayuntamiento de Soria en los años 20, hombre de inmensa cultura. Al estallar la guerra se negó a dejar Soria al considerar su deber quedarse a atender heridos sin importar el bando. Detenido y encarcelado por los requetés carlistas que venían de tomar Logroño, fue fusilado sin juicio previo en las tapias del cementerio del Espino el 17 de agosto de 1936.

Arminio Guajardo desempeña una gran actividad cultural en el Ateneo de Documentación Social de Soria junto a Constantina Alcoceba Chicharro, hija de labradores que se metió a servir para pagarse los estudios y acabar siendo la matrona en la Beneficencia Municipal de Soria, imponiendo un trato que no atentara a la dignidad de las pacientes y trabajando en las medidas de higiene. A Constantina la mataron a golpes en la cárcel tras ser detenida por los fascistas en julio del 36. Después de asesinarla, las nuevas autoridades le abrieron expediente de destitución.

A Arminio Guajardo no lo detuvieron. No quería huir, y con la conciencia limpia se entregó en Gobierno Civil. El 31 de julio ingresa en la cárcel de El Burgo de Osma y el 8 de agosto se ordena su traslado a Soria para la práctica de diligencias. Nunca llegó a Soria. Durante el traslado hubo parada y fosa en Calatañazor.

El 8 de agosto de 1936, Arminio Guajardo Morandeira fue fusilado en las afueras de Calatañazor. Lo fusilaron junto a José Buill Rotellar, maestro de Brías; Vicente Soria Soria, maestro de Las Casas; Mariano Cabrujas Herrero, periodista; José Andrés García, camarero, militante de la CNT; y Cayó Begué Astarriaga, conserje del local de la CNT. Los enterraron sin más diligencias, de manera que oficialmente no constaban como muertos.

No se vayan todavía, que el franquismo no se acaba con la muerte. Es la muerte por otros medios. Al no constar como fallecido le siguieron pasando la contribución, que al no ser pagada se tradujo en el embargo de todos sus bienes para ser subastados y cubrir la deuda. También llega expediente judicial acusándolo de pertenecer al Frente Popular y por no responder a la acusación la Comisión Provincial de Incautación de Bienes fija su responsabilidad en 125 mil pesetas. Se lo subastan todo excepto la motocicleta, incautada por el Ejército.

Aún hay más. En enero de 1938 el BOE de Burgos publica una resolución por la que una relación de médicos, asesinados como Arminio, son acusados de haberse ausentado de sus domicilios con posteridad al 18 de julio de 1936 y de haber abandonado el servicio, por lo que, o resucitan y lo aclaran, quedan separados de sus plazas, dejan de existir.

Esperen, esperen. El 7 de mayo de 1941, el Juzgado de Instrucción Provincial de Responsabilidades Políticas de Soria da a Arminio Fajardo un plazo de tres meses para recurrir la sanción que se le impone por rojerío. Y ya está, aquí lo dejo, que ya está bien de remover heridas del pasado de esa guerra que perdimos todos, ¿eh que sí?.

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