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dimarts, 28 de novembre de 2017

Ángel 'Tacuarita' Brandazza. 1972.


Hoy hace 45 años secuestraban en Rosario a Ángel 'Tacuarita' Brandazza, católico practicante y peronista practicante. Un hombre de fe, vamos. También practicaba la solidaridad en las villas miseria. Su secuestro mostraba el modus operandi del terror que estaba a la vuelta de las esquinas.

Ángel 'Tacuarita' Brandazza, educado en el muy católico Colegio Sagrado Corazón de Venado Tuerto, al sur de Santa Fe, se matriculó en Ciencias Económicas. Tímido y laborioso, militaba en la peronista Unión de Estudiantes del Litoral y se volcaba en ayudar a los más necesitados, arrimando el hombro o prestando sus conocimientos.

A plena luz del día 28 de noviembre de 1972, mientras Brandazza espera el autobús tras atender a un cliente, un vehículo se detiene frente a él, bajan varios individuos y se lo llevan a golpes. Lo llevan a la localidad de Casilda y en un descampado lo muelen a palos, lo meten en el maletero del coche, un Chevrolet 400, y enfilan de nuevo para Rosario a seguir con las tareas.

Aprovechando el alto en un semáforo, Brandazza consigue abrir el maletero e intenta huir. Apenas puedes correr mientras grita pidiendo ayuda. Los ocupantes del Ford Falcón que cierra la siniestra comitiva no tardan en alcanzarle y reintegrarlo al grupo ante la atónita mirada de los empleados de una gasolinera. El incidente incluso llega a ocupar un breve en el periódico La Capital del día siguiente.

Ángel 'Tacuarita' Brandazza, 23 años, acaba tragado por el Comando del Segundo Cuerpo a las órdenes del coronel de Inteligencia del Ejército Luis Alberto Sarmiento, mientras otro grupo policial se presenta en el pequeño apartamento de Ángel para detener a su hermano, a la novia de su hermano, a su compañero de piso y ya que estamos a su madre, que estaba de visita. El material más subversivo que encuentran es una Biblia.

Ángel 'Tacuarita' Brandazza fue nuevamente torturado y asesinado un día después de su secuestro. Su cuerpo fue desaparecido.

La llegada a la presidencia del país de Héctor Cámpora en mayo del 73 pareció aportar algo de luz con la creación de la Comisión Bicameral Investigadora de Apremios Ilegales y Tortura de la Provincia de Santa Fe que avanzó rápidamente hacia los culpables. La luz duró poco. El general Juan Domingo Perón, de nuevo en poltrona, pasó el caso a la jurisdicción militar y la ruptura de Montoneros con Perón enterró definitivamente el caso dando barra libre a los militares. La madre de Ángel, Lorenza Cancela de Brandazza, se hartó de llamar a todas las puertas pidiendo por su hijo. Las autoridades civiles se encogían de hombros, las militares escupían una sonrisa y las eclesiásticas miraban al cielo silbando un avemaría.

Ángel 'Tacuarita' Brandazza es el primer caso de tortura, asesinato y desaparición registrado por la Comisión sobre la Desaparición de Personas. Tras él marchan 30.000 nombres más, 30.000 rostros que nos miran a los ojos. Y esa mirada no desaparece.

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