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dimecres, 29 de novembre de 2017

Lanciotto Corsi. 1957.


Hoy se recuerdan los 60 años de la muerte de Lanciotto Corsi, nacido en el invierno de 1883 en Livorno. La vida estaba cruda en Livorno y emigró a Marsella. La vida también estaba cruda en Marsella y tras ser detenido lo entregaron a las autoridades italianas. Lanciotto decidió que sólo se entregaría a sus compañeros y no tardó en organizar una huelga de los obreros del puerto de su ciudad. La policía decidió abrirle ficha. Por anarquista peligroso. Así podían detenerlo con cualquier excusa.

Cada vez que había hostias con los fascistas, Lanciotto entraba en comisaría. Acusado de hacer frente común con los comunistas para oponerse al fascio lo condenaron a deportación, a pudrirse a las islas por 'delitos contra el Estado, incitación a la insurrección y propaganda subversiva'. El Estado tiene estas cosas.

Regresó a Livorno en libertad condicional bajo vigilancia a seguir trabajando en el puerto, y cada vez que se acercaba una fecha señalada lo enchironaban, no fuera a derrumbarse el Estado. Lo encerraron en vísperas del Día Internacional contra la Guerra convocado por el Komitern, de la boda del príncipe heredero y de la visita a Livorno de Mussolini. Lanciotto Corsi encabezaba una larga lista de personas a encarcelar al toque de ya. Pero nunca se entregó.

Harto ya del menú carcelario volvió a huir a Marsella, trabajando en una cooperativa de un compañero italiano. Mientras, las autoridades cooperaban entre ellas a su manera y se emite orden de detención, condena de dos años y multa de 20 mil liras por 'expatriación clandestina a Francia'. Con un par. No hizo caso a la orden y aprovechando el verano del 36 se viene a España para combatir al fascismo desde las filas de la Columna Ascaso. Luchará dos años en tierras españolas, en el frente de Aragón.

Viendo perdida la guerra cruza a Francia y es recibido como 'refugiado político antifascista'. No es una buena presentación. Debería serlo en cualquier sitio, pero no. Lo encierran en el campo de concentración de Vernet.

En julio de 1940 lo extraditan a Italia y va directamente a prisión. Al cumplir dos años le dan dos noticias, una buena y otra mala. La buena es que queda en libertad. La mala es que queda en libertad para ir confinado a Ventotene. Decide quedarse con lo mejor de las dos noticias y queda en libertad al evadirse del campo de concentración de Renicci aprovechando el caos del armisticio.

Una vez acabada la II Guerra Mundial lo dejaron en paz con su militancia, lejos también de los honores de su antifascismo de primera hora. Eso último se la traía al pairo, que no era lo suyo medrar, si no entregarse a los demás. Murió en su Livorno natal, o se entregó a la muerte porque le dio la gana, vaya usted a saber, que los hombres libres tienen estas cosas.

1 comentari:

  1. Olé, olé, olé Corsi el antifascista. Seguro que vio con desagrado a los CTV italianos al otro lado de las trincheras en España.

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