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dimecres, 15 de novembre de 2017

Manuel Alfonso Ortells. 1918 - 2017.


Ha muerto Manuel Alfonso Ortells, el preso número 4.564 de Mauthausen. Los padres eran de Onda, Castelló, y habían emigrado a Barcelona. En Barcelona nació Manuel. Creció en una barraca que su padre había construido con sus propias manos en Bellvitge, L'Hospitalet. El padre era obrero de la construcción cenetista y la madre, católica, ayudaba a los desfavorecidos prestando servicio voluntario con unas monjas muy de la caridad.

Manuel ayudaba a su padre en el obra mientras devoraba el TBO y demostraba buena mano para eso del dibujo, así que lo mandaron a practicar con lápices y pinceles a la escuela profesional de cerámica de Onda. No hubo vuelta a la escuela porque los fascistas daban su golpe de Estado en julio del 36 y Manuel, recién cumplidos los 18 se marcha voluntario al frente con la Columna Durruti sin decir nada en casa.

Más por bajas continuas que por méritos bélicos, Manuel acaba luciendo galones de teniente. Lo ponen al frente de los restos de dos compañías, un centenar de hombres, y lo mandan a un alto en el Cadí a parar a los fascistas. No los paran, claro, y acaba pasando la frontera a pie, por las montañas, herido, guarecido por la noche y vadeando ríos. La hospitalidad en Francia se llama Vernet y Septfonds.

En Septfonds se hace con un lápiz y un cuaderno para escribir cartas a su familia. Y para dibujar. Dibuja un retrato de su madre que le acompañará el resto de su vida, una vida que le lleva a enrolarse en la 23 Compañía de Trabajadores Españoles. Los mandan a parar a los nazis. No los paran, claro, e intenta cruzar a pie la frontera con Suiza. No lo consigue. Es detenido en Saint- Dié-des-Vosges y encerrado en el Stalag XI B en Estrasburgo.

En diciembre de 1940, Manuel Alfonso Ortells es uno de los 800 republicanos españoles trasladados en un vagón de ganado a las puertas de Mauthausen. Su primer destino es la construcción de la carretera de Mauthausen, directa a la muerte por extenuación.

La juventud y fortaleza de Manuel Alfonso le permiten aguantar hasta mayo del 41. A punto de rendirse, le llega la oportunidad de trabajar en la oficina de los arquitectos y delineantes del campo. Cuando ingresó en Mauthausen le preguntaron por su profesión y había dicho que era dibujante. Ahora su pasión por el dibujo lo agarraba a la vida.

En esos años de pura supervivencia recibe la noticia de la muerte en un absurdo accidente de su hermano y de su hermana, muerta de miseria y tuberculosis a los 15 años. Manuel aprovecha su privilegios en forma de suplementos de comida para compartirlos con los compañeros más débiles y algunos guardias hacen la vista gorda a cambio de dibujos pornográficos.

Manuel Alfonso regala dibujos a sus compañeros, les hace llegar tarjetas de Navidad, caricaturas... siempre firmando con un pequeño pájaro. El Pajarito, le llaman a Manuel sus compañeros, que mirando los dibujos abren una ventana a su infancia, a los recuerdos que les dan fuerzas, les hace libres.

Tras la liberación de Mauthausen y recuperarse en Saint-Jorioz, Manuel Alfonso Ortells se instaló en Talence, en la periferia urbana de Burdeos. Allí conoció a su esposa, Natividad Eguiluz, y siguió viviendo hasta su reciente muerte a los 99 años de edad, el vuelo de un pájaro.

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