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dimarts, 21 de novembre de 2017

Mollie Steimer. 1897.


Hoy se cumplen los 120 años del nacimiento en tierras del Imperio ruso de Marthe Alperine, o la que viene a ser la misma, Mollie Steimer. En la madrastra Rusia andaban de pogromos y la familia de Mollie, sangre judía, prefirió emigrar a Nueva York para evitar males mayores.

La joven Mollie Steimer ayuda a la economía familiar trabajando en el textil y ayuda a sus compañeras de trabajo metiéndose hasta las cejas en tareas sindicales. A los 20 años forma parte de Frayhayt, grupo libertario judío que edita el periódico La Tormenta desde el piso que comparten en Harlem.

Desde La Tormenta critican la intervención de Estados Unidos en la I Guerra Mundial, y más concretamente la participación directa contra la Rusia revolucionaria tras la firma del tratado Brest - Litovsk. Unos 13.000 soldados estadounidenses llegaron a desembarcar en Siberia como parte de las tropas de las potencias occidentales, con mención especial para Gran Bretaña, que tras ver como los rusos ya no de dejaban matar para distraer tropas alemanas en el frente oriental, apoyaron generosamente con dinero e intervención militar sobre el terreno a la oposición contrarrevolucionaria en una guerra civil brutal.

Seis miembros de Frayhayt, inlcuída Mollie, fueron detenidos en agosto de 1918, y uno de ellos, Jacob Schwartz, murió tras una paliza policial. A Mollie le cayeron 15 años de prisión y al resto 20 años, acusados de espionaje. Se creó la Liga por la Amnistía de los Presos Políticos para exigir su liberación. Sólo consiguieron unos meses de libertad intermitente, con Mollie Steime entrando y saliendo de la cárcel, hasta que el Tribunal Supremo confirmó las penas.

En esa época el fiscal general es A. Mitchell Palmer, azote de subversivos, que tiene como ayudante especial a John Edgar Hoover, futuro director del FBI durante casi 40 años, obsesionado con la búsqueda y captura de comunistas, anarquistas, pacifistas y activistas de los derechos civiles. Hoover fue el gran impulsor de la caza de brujas del macarthismo, que tenía entre sus aventajados becarios a Richard Nixon, que como presidente tuvo de Secretario de Estado a Henry Kissinger, que mantuvo el cargo con Gerald Ford, que se rodeó de un equipo asesor formado por Donald Rumsfeld, Colin Powell, Paul Wolfowitz o Richard Perle...joder, que tendencia del pasado a ser presente...

El caso es que Mitchell Palmer y John Edgar Hoover tiraron de la Ley de Sedición...joder...para limpiar el país de indeseables, iniciando centenares de deportaciones, mayoritariamente comunistas y anarquistas como la propia Mollie Steimer, que el diciembre del 31 llegaba a Moscú. Venía con ganas de participar en la Revolución y justo se entera de la deportación fuera de la Unión Soviética de Emma Goldman. Al menos su estancia en la Unión Soviética le sirve para conocer a su compañero del alma, Senya Fleshin. Los dos se dedican a prestar ayuda a los anarquistas encarcelados por todo el país, siendo ellos mismos encarcelados en noviembre de 1922. Una huelga de hambre les abre las puertas a una libertad vigilada. Por poco tiempo.

Vuelven a ser encarcelados en julio del 23 y una nueva huelga de hambre les valer la expulsión del país y son deportados a Alemania, paso previo a instalarse en París en 1924, donde fundará con otros compañeros de exilio el Grupo de Ayuda Mutua para prestar auxilio a las víctimas de la voracidad del Estado en cualquiera de sus ventanillas.

Mollie Steimer será la asistenta fotográfica de su compañero Senya, que va haciéndose una importante reputación, al punto de ser invitado a formar parte del estudio berlinés de Sasha Stone. Le felicidad no aguanta mucho en el Berlín de los años 30, y cuando Hitler entra por la puerta, ellos salen por la ventana. Hitler insiste en entrar por la puerta, y tras la ocupación alemana de Francia salen por Marsella rumbo a México.

En México montarían el estudio fotográfico SEMO y mantuvieron estrechas relaciones con los libertarios españoles huidos del fascismo. El poeta León Felipe llegó a dedicarle un poema mientras ella, hablaba y escribía perfectamente en seis idiomas, seguía publicando en diversos medios.

Mollie y Senya se retiraron del mundanal ruido a Cuernavaca y ella llegó a participar en sendos documentales sobre Emma Goldman y los anarquistas judíos en Estados Unidos. Mantuvo los ojos encendidos hasta julio de 1980. Un año después Senya seguía su luz, la que aún se proyecta sobre el presente.

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