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dimecres, 7 de febrer de 2018

Luigi Ballarin. 1948.



Hoy se cumplen 70 años de la muerte de Luigi Ballarin Il Toscanino, delincuente juvenil. Y ya de mayor anarquista y luchador antifascista en primera línea del frente.

Nació en Minas Gerais, Brasil, familia emigrante. Volvieron a Italia cuando Luigi tenía 7 años para que su padre, enfermo, pudiera morir en su tierra. Huérfanos de padre, él y su hermano Giuseppe se metieron a delincuentes. Lo arrestaron varias veces y lo metieron en un reformatorio del que salió para hacer el servicio militar. Del reformatorio salió mecánico y del servicio militar salió tirador de elite. Y de las dos cosas, ese ensamblar piezas en armonía y fijar la vista a lo lejos, salió anarquista y masón.

Instalado en Adria, en el Véneto, los fascistas lo enchironan por cantar en una taberna. Viendo lo que pasa por cantarle a la vida y lo mucho que le cantan a la muerte los fascistas, Luigi Ballarin se exilia a Francia, en Saint-Priest, área de Lyon.

En Saint-Priest se emplea en la fábrica Berliet y empieza a andar camino al lado de Elisa Maniago. Tendrán siete hijos. Cuando le cantas a la vida a dúo pasan cosas.

La policía francesa lo tiene bajo vigilancia por su activa participación en la campaña de apoyo a Sacco y Vanzetti, y cada vez que hay un atentado contra intereses italianos intentan cargarle el mochuelo blandiendo un decreto de expulsión. Tras pasar unos meses en prisión, al salir decide huir a Bélgica y reunirse allí con su familia. Trabaja en las minas de hierro.

Un atentado contra el cuerpo diplomático italiano sirve de excusa para expulsarlo del país de vuelta a Francia. En realidad el atentado lo ha perpetrado un amigo de la familia, Gino D'Ascanio, pero sirve para acusar a Ballarin de haberle proporcionado una pistola. En Francia le espera una nueva temporada en prisión y una precaria libertad en la clandestinidad.

Harto de andar a escondidas, en octubre de 1936 se alista voluntario en la Columna Giustizia e Libertà de Carlo Rosselli para defender a pecho descubierto la Revolución española. Rosselli y Ballarin están por la unidad de acción antifascista de socialistas, comunistas y anarquistas. Ballarin huye de Barcelona a Francia en mayo del 37 esquivando comisarios estalinistas y Rosselli será asesinado en Francia un mes después junto a su hermano Nello por la extrema derecha próxima a Pétain.

En mayo de 1943, Ballarin y familia intentan volver a Francia y a él lo detienen en la frontera para condenarlo a destierro en las islas. Un bombardeo que echa abajo los muros de la cárcel de Ancona le facilita la huida para volver con la familia y dedicarse a refugiar soldados británicos y norteamericanos a los que ayuda a cruzar la frontera con Yugoslavia para ponerlos a salvo. Por estas cosas que le salían de dentro, corría por su casa un certificado de honor del Mando Supremo de las Fuerzas Aliadas en el Mediterráneo al que nunca dio demasiada importancia.

Luigi Ballarin se incorporó a la Brigada Martello, partisanos de la zona de Adria dedicados a acciones de sabotaje. Cae prisionero y es deportado a Dachau. Sobrevive para volver a Adria, encargado de distribuir alimentos entre la población, que le piden por favor que se quede de alcalde. A Luigi no le va eso de la vara de mando y rechaza la oferta para regresar a Francia.

Francia le niega el visado y cruza la frontera sin pedir permiso. Instalado en París, su familia no tiene grandes problemas en regularizar su situación y adquirir la nacionalidad francesa, ya que los hijos han nacido en suelo francés. A Luigi Ballarin no le llegan los papeles. Hasta mayo de 1947. Le llegan los papeles con el decreto de expulsión que sigue vigente veinte años después. No le dio la gana de separarse de su familia. Luigi Ballarin murió el 7 de febrero de 1948 de un ataque al corazón para quedarse donde él había decidido hacerlo. La vida tiene estas cosas.

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