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dimecres, 28 de febrer de 2018

Raúl Carballeira Lacunza. 1918.



Hoy se conmemora el centenario del nacimiento de Raúl Carballeira Lacunza, que se vino al mundo en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires. Nunca fue a la escuela y nunca dejó de aprender.

Raúl Carballeira se pateó la Argentina con su amigo Sergio Chávez, viviendo de la poesía y de conocer buena gente. En Uruguay les llegan noticias de una guerra contra el fascismo en España y los dos amigos, libertarios, pacifistas y antimilitaristas, se embarcan de polizontes para defender ese mundo al que se han venido para vivirlo.

A finales del 37 desembarcan en Barcelona y en abril del 38 están en el frente de Aragón. Raúl Carballeira no es muy amigo de las armas y la disciplina militar, así que se dedica a leer poemas por las trincheras hasta que lo mandan a la retaguardia, a Barcelona, a trabajar como tramoyista en un teatro.

La retirada manda sus huesos a los campos de concentración de Saint-Cyprien y Argelès. En las oscuras noches de lo más crudo de aquel crudo invierno suele arrancarse por tangos, una manera de agarrarse a la vida que te zarandea. Seguirán otros campos, Barcarès y Bram, antes de escaparse con rumbo a Marsella. La idea es volver a España.

España tendrá que esperar, porque los alemanes ocupan Francia y Carballeira se integra en la Resistencia en la zona de Burdeos, haciendo una importante labor como mensajero. Tras la Liberación emprende la edición de Impulso junto a Felipe Alaiz y Diego Franco Cazorla.

Las reuniones y despachos lo agostan. Prefiere la calle, allá dónde se encuentra la vida, aunque sea en España y hayan prohibido la vida en las calles. O igual por eso. En 1946 cruza la frontera y recorre la península reconstruyendo la Federación Ibérica de las Juventudes Libertarias y sacando adelante la publicación clandestina Ruta.

Ya que estamos en España aprovecha para hacer visitas a su amigo Abel Paz. La cosa tiene mérito, porque Paz está en la cárcel Modelo de Barcelona. Estar vivo en la clandestinidad de 1948 también tiene su mérito. A su compañero Diego Franco Cazorla lo han fusilado los falangistas en un campo de Pasaia.

La mala bestia de Eduardo Quintela va estrechando el cerco. El 13 de junio Raúl Carballeira escapa de milagro de una emboscada y empieza a paladear cada día que transcurre. No serán ya muchos más. El 26 de junio, cuando acude a una cita en Montjuïc, agentes de la Brigada Político Social aparecen en escena y no le dejan escapatoria. Da igual, la encuentra. Raúl Carballeira prefiere suicidarse a rendirse y si un día se vino al mundo en la bonaerense Coronel Suárez, otro día decidió irse del mundo, demasiado triste en esta parte del globo, bajo el sol del Mediterráneo. Siempre le gustó lo que la vida tenía de luz.

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