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dijous, 1 de març de 2018

Rodolfo Gunscher. 1938.




A Rodolfo Gunscher las autoridades, así en general, le tenían ojeriza. Eso tienes sus ventajas, viajas mucho. Nacido en Trieste en 1902, empezó a viajar con 18 años cumplidos a ver si encontraba trabajo en Viena. No lo encontró. Volvió a Trieste y al poco lo expulsaron del Partido Comunista por ir demasiado por libre.

Y ahí que te encuentras a Rodolfo repartiendo prensa libertaria, Fede! y Libero Accordo, y organizando a los trabajadores de la mar en la Unión Sindical Italiana. En las tertulias del Caffe Union trabará gran amistad con Umberto Tommasini, bregado en muchas huelgas y que en 1926 colabora en un fracasado intento de cargarse a Mussolini.

Ludovico Blokar, compañero de grupo, anima a Rodolfo a crear un grupo de acción revolucionaria. Rodolfo se anima y lo detienen antes de crearlo. Blokar era confidente de la policía. Rodolfo Gunscher pagará con cinco años de destierro en las islas, en pésimas condiciones que lastrarán su salud.

Liberado del destierro, pasará al exilio, de expulsión en expulsión por media Europa hasta instalarse clandestinamente en Suiza, acogido por Randolfo Pacciardi. Gunscher trabaja de pinche y dedicado a desenmascarar infiltrados de la Organizzazione per la Vigilanza e la Repressione dell'Antifascismo (OVRA). En 1933, las autoridades de turno expulsan del país a Gunscher y Pacciardi.

Gunscher recala en París, donde les espera su amigo Umberto Tommasini para tejer complicidades entre las fuerzas antifascistas, que se avecinan negras tormentas y conviene la fuerza de la unidad. A alguien no debe convenirle tanta unidad y lo expulsan a Túnez. En Túnez lo acusan de conspicuo conspirador y lo mandan de vuelta a Francia, a seguir conspirando, se supone, y a crear el Comitato Anarchico d'Azione Rivoluzionaria y el Comitè Provisional para el Derecho de Asilo, que empieza a estar harto de arrastrar su tuberculosis arriba y abajo.

El fascismo es peor que la tuberculosis y Rodolfo Gunscher se viene a defender la II República española a finales de julio del 36. En agosto ya está defendiéndola con las armas en el frente de Aragón, enrolado en la Columna Ascaso con otros anarquistas italianos. Al lado de su amigo Umberto Tommasini tomará Monte Pelado, una de esas batallas colina arriba que no sirvió de mucho aunque se ganara. Allí dejaron los huesos el abogado libertario Mario Angeloni, que comandaba el ataque; y los primeros voluntarios antifascistas italianos.

Disuelta la sección italiana de la Ascaso, Gunscher se integra en el Batallón Garibaldi, que comanda su amigo Randolfo Pacciardi, con el grado de capitán. Los pulmones de Rodolfo Gunscher no aguantaron mucho tiempo más y tras ser ingresado por una neumonía en un hospital de Barcelona moría el 1 de marzo de 1938, hoy hace 80 años, dando a la vida su último aliento.

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