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dimecres, 2 de maig de 2018

Joël Fieux. 1958.



Si todo es corazón y rienda suelta
y en las caras hay luz de mediodía,
si en una selva de armas juegan niños
y cada calle la ganó la vida,
no, no te equivocaste de aeropuerto:
Entra nomás, estás en Nicaragua.
Julio Cortázar

Hoy hubiera cumplido 60 años. Joël Fieux. Técnico de radio. Impresor. Antimilitarista. Ecologista. Libertario. Joël Fieux, enamorado de la VIDA en mayúsculas. Por eso se fue a Nicaragua, la flor más linda de mi querer. Antes, con 19 años, pasó una temporada en Lyon, trabajando en el grupo editor de la revista IRL. El Estado le llamó a filas. Esas no eran sus filas y en 1980 marchó a México, colaborando en mantener encendida la llama de ediciones Antorcha, la casa abierta de Chantal López y Omar Cortés.

Las fronteras se besan y se ponen ardientes, y en septiembre del 80 Joël Fieux se abraza a Nicaragua. En la zona de Matagalpa ayuda a crear una imprenta y a establecer una red de radios populares, formando técnicos de radio y participando como brigadista en la campaña de alfabetización. En Nicaragua se casará con la periodista Fátima Herrera y el 19 de julio de 1985 celebran el aniversario del triunfo de la Revolución pariendo un hijo, Oswaldo.

Matagalpa, a dos horas en coche de la frontera con Honduras, es zona peligrosa. La Contra financiada por Estados Unidos esparce muerte. El embajador yanqui en Honduras es John Negroponte. Un tipo siniestro Negroponte. Ha sido agente de la CIA en Vietnam, era el oficial al cargo del Consejo de Seguridad Nacional entre 1971 y 1973 que puso en marcha la Operación Fénix que carga en cuenta unos 40.000 asesinatos civiles. Esos méritos le pusieron al mando de la base El Aguacate en Honduras para entrenamiento de la Contra y escuadrones de la muerte operativos en América Central. Negroponte es el embajador en la ONU que alentó la intervención en Irak a la búsqueda de armas bla bla bla...

El mediodía del 28 de julio de 1986, Joël Fieux viaja en camioneta con un grupo de voluntarios internacionales y militantes locales del FSLN cuando son atacados por un grupo de sesenta hombres de la Contra que descargan ametralladoras pesadas M-60 y lanzacohetes.

La camioneta en la que viaja Fieux es alcanzada de lleno. Mueren Joël Fieux, 28 años; el suizo Yvan Leyvraz, carpintero y electricista de 32 años que trabaja construyendo viviendas en Wiwili; el alemán Berntd Koberstein, 29 años, que trabaja en la instalación de sistemas de agua potable; y los técnicos nicaragüenses William Blandón y Mario Acevedo. El grupo que viaja en la otra camioneta consigue resistir un tiroteo de 45 minutos hasta la llegada de refuerzos que ponen en retirada a los agresores.

De los 150 técnicos nombrados para poner en marcha diversas cooperativas en el departamento de Matagalpa entre 1980 y 1985, 147 fueron asesinados. Fieux, Leyvraz y Koberstein fueron asesinados para poner sobre aviso a los voluntarios internacionales. La Contra acababa de dejar claro, con manifiesto oficial a los pocos días, que los voluntarios eran considerados agentes extranjeros sujetos a castigo militar. La solidaridad es delito en el imperio.

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