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dilluns, 24 d’abril de 2017

Leonor Serrano Pablo. 1942.


Hoy se cumplen los 75 años del fallecimiento de Leonor Serrano Pablo, muerta en el lodazal moral de la Victoria. Había nacido en Hinojosas de Calatrava, Ciudad Real, y fue abrir los ojos y quedar fascinada por el mundo, lo que te contagia una ganas local de aprehender.

Cuando la reina regente Doña Virtudes en su gira por los pueblos de España asiste a un certamen infantil en Pozoblanco y conoce a una niña de 6 años, hija de jornalero itinerante, que la deja fascinada con su conversación, decide pagarle los estudios. Leonor Serrano, la niña, se pasará once años interna en el Colegio del Sagrado Corazón de Madrid.

Al cumplir 19 años se presenta por libre a oposiciones y obtiene con máxima nota el título de maestra elemental en la Escuela Normal de Magisterio de Toledo y el de maestra superior en Guadalajara. Le sabe a poco. Y se va a la recién creada Escuela Superior de Magisterio de Madrid, porque no le basta con dedicarse a enseñar si primero no se puede cambiar la enseñanza.

Leonor se agarra a las hilachas de luz de la Institución Libre de Enseñanza que se cuelan en la Escuela Superior y la mano que le tienden profesores como Luís de Zulueta (que será ministro con Azaña y morirá en el exilio) y Concepción Sáiz ('La Escuela Normal Central hizo, en un cuarto de siglo, la labor casi milagrosa de transformar a la mujer española, de ser pasivo, en un ser inteligente, activo, apto para bastarse a sí misma', dejó escrito).

En 1913 termina la carrera teniendo entre sus compañeras de promoción a mujeres extraordinarias como María de Maeztu, Gloria Giner, María Luisa Navarro o Josefa Uriz, todas exiliadas tras la guerra civil. Obtiene la plaza de inspectora de escuelas. Ese mismo año 1913, gracias al tesón Rafael Altamira, alumno y amigo de Francisco Giner de los Ríos, Director General de primera Enseñanza, se han creado por ley las 10 primeras plazas del Cuerpo de Inspectores de Primera a ser ocupadas por mujeres. Ah, sí, Altamira murió en el exilio.

En Barcelona, olla de renovación pedagógica, recibe una beca para irse a Roma para aprender con Maria Montessori. A su regreso defiende la educación preescolar, la conciliación familiar y laboral, la baja de maternidad por un año, el reconocimiento por el Estado del trabajo doméstico como profesión.

En 1925, casada y con un hijo, fue becada por la Junta para la Ampliación de Estudios y viajó por Francia, Suiza y Bélgica. Todo lo aprendido topó con la dictadura de Primo de Rivera. La destierran. Leonor no pierde el tiempo y estudia la carrera de Derecho en Zaragoza, convirtiéndose en la primera mujer abogado con bufete propio en Barcelona.

Leonor Serrano, que ha escrito los libros La educación de la mujer de mañana y El método Montessori, no dejará de publicar en prensa y dar conferencias, convirtiéndose tras la proclamación de la II República en activista contra la pena de muerte y defensora del derecho a voto de las mujeres, del libre acceso de las mujeres a los cargos público y de una ley de divorcio. Y por supuesto seguirá centrada en la enseñanza entendida como diálogo permanente con los niños y el entorno, relacionados a través del respeto y la igualdad. En 1933 publica En 1933  publica Diana o la educación de una niña, considerado uno de los mejores libros de texto de la etapa republicana.


El golpe de Estado fascista acabó con todo. Acabó con el marido y el hijo de Leonor, muertos bajo las bombas, y acabó con Leonor en el exilio francés. Volvió en abril de 1939 para cuidar de su madre enferma y tras ser denunciada fue suspendida de empleo y sueldo. Murió tres años más tarde, el 24 de abril de 1942, en la pobreza, ahogada en el lodazal moral de la Victoria mientras el Tribunal Militar de Responsabilidades Políticas tramitaba su depuración, que llegaba una vez fallecida.

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