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dimarts, 16 de maig de 2017

Maria Lacerda de Moura. 1887.



'La sociedad, ciegamente, se enfrenta contra el instinto, contra la Naturaleza, y legisla, codifica y organiza el amor'. 

Hoy hace 130 años nacía en Minas Gerais, Maria Lacerda de Moura. No tardaron sus padres, Modesto y Amalia, en trasladarse con la pequeña María a Barbacena. La pusieron a estudiar con las monjas, pero papá, poco amigo de los curas, le puso al alcance textos de Tolstoi y Maurice Lachâtre, amigo de Proudhon, editor de El Capital y libertario. Para compensar, vaya.

Maria Lacerda de Moura se sacó el título de maestra en la Escuela Normal de Barbacena y se casó antes de cumplir los 18, nada dispuesta a ser la ama de casa ejemplar que esperaba la sociedad conservadora del lugar. Ejerció de maestra en la Escuela Normal de Barbacena siguiendo las pautas de la escuela moderna de Ferrer i Guàrdia, promovió una campaña para construir viviendas para los más pobres y participó como voluntaria en campañas contra el analfabetismo, en especial entre las mujeres, a las que creía urgente dotar de recursos para labrar su emancipación.

Junto a Bertha Lutz fundó la Liga por la Emancipación Femenina, proponiendo la creación de la materia Historia de la Mujer en los currículos escolares. La Liga se le quedó algo pequeña y aburguesada, muy centrada en el sufragio, y Maria quería ir mucho más allá. Ese camino la llevó a Sao Paulo, publicando ensayos y escribiendo en periódicos como A Plebe y O Combate, participando de las luchas obreras y sindicales, ya que siempre consideró la lucha feminista como parte de combate social que implica por igual a mujeres y hombres en su lucha por acabar con la explotación, la injusticia y los prejuicios.

Tanto en sus artículos como en sus múltiples conferencias por Brasil, Argentina y Uruguay, denunciará la opresión que se ejerce sobre las mujeres, sean ricas o pobres, y la casposa moral sexual burguesa, defendiendo el amor libre y arreando fuerte a la institución familiar: 'la institución de la familia está basada en la ignorancia de la mujer, en el servilismo y la esclavitud femenina'.

En febrero de 1923 edita la revista Renascença, una publicación cultural que circula vivamente en ámbitos libertarios y librepensadores que incomoda a las familias ejemplares por su agitación en temas como derechos de la mujer, educación sexual, amor libre, placer sexual o maternidad consciente. Maria opone la desigualdad al orden natural y armónico que nos debería ser propio y fuente de felicidad, mientras nos atamos a 'la unión monógama y la familia indestructible, que son la base y sostén de la Religión, del Estado y de la Propiedad Privada”. 

Predicó con el ejemplo y vivió durante nueve años en una comunidad en Guararema formada mayoritariamente por libertarios del exilio europeo, muchos de ellos desertores de la Gran Guerra, creando un espacio 'libre de escuelas, libre de iglesias, libre de dogmas, libre de academias, libre de muletas, libre de prejuicios gubernamentales, religiosos y sociales'. La dictadura de Getulio Vargas acabó con ese sueño.

Maria Lacerda de Moura vivió sus últimos años en Río de Janeiro, trabajando en Rádio Mayrink Veiga, sumida en el pesimismo que le provocaba un mundo adicto a la guerra, con comunistas y anarquistas a tortas y el fascismo siempre latente. Hay algo en nuestra naturaleza que no acaba de florecer por los pesticidas de religiones y naciones.


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