Cercar en aquest blog

dijous, 27 de juliol de 2017

CENU. 1936.


'Quiere la Escuela Nueva que el niño sienta la necesidad de obrar bien, no por un falso prejuicio, no por temor al castigo o por el halago de un premio. Hay que hacer desaparecer la disciplina cuartelera y substituirla por la del amor del niño hacia su compañero mayor, el maestro'. Lluís Pagès i Vila.

El 27 de julio de 1936 florece uno de los hermosos frutos de la Revolución que ha ayudado a derrotar al fascismo en las calles de Barcelona: el Consejo de la Escuela Nueva Unificada (CENU), que recogía el ideario de las escuelas racionalistas libertarias y Francisco Ferrer i Guàrdia. Una escuela laica, gratuita, fraternal y mixta. 'Si los católicos quieren hacer católicos y los socialistas, socialistas, los anarquistas no quieren hacer anarquistas, lo que nos proponemos es hacer hombres', afirmaba Joan Puig i Elias, presidente del CENU, pedagogo, cenetista, profesor en la Escuela Natural de El Clot, miembro de la Resistencia en la Francia ocupada y muerto en el exilio brasileño.

El CENU elaboró el Plan General de Enseñanza que establecía la escolarización básica entre los 0 y los 15 años y abría un amplio abanico de escuelas de pre-aprendizaje, escuelas de aprendizaje, el Politécnico Básico con enseñanza teórico-práctica, enseñanzas artísticas superiores o el Politécnico de que ofrecía a los trabajadores y trabajadoras la posibilidad de acceder al nuevo sistema y de integrarse en la Universidad.

Las reformas en edificios expropiados abrieron la puerta de la escolarización 50.000 niños y niñas el primer año. En 1937 ya fueron 111.000 escolarizados, pero la creciente marcha al frente de muchos maestros y el progresivo control de los comunistas a partir de mayo del 37 fueron frenando el impulso inicial hasta el total desmantelamiento de la educación y la cultura que trae el invierno de 1939, ese que aún nos hace tiritar a ratos.

En aquel verano del 36, el presidente del CENU, Joan Puig i Elias, pronunciaba este discurso que deshiela inviernos:

'¿Escuela activa, escuela nueva? ¿Y porqué no llamarla Escuela Nueva? Realmente, con el nombre de nuevo y nueva, se hacen muchísimas cosas de viejas. Yo soy además de los que no creen en lo nuevo, en el sentido que la gente da al valor de la palabra. No he creído nunca que las verdades fueran jóvenes ni viejas. Hace dos mil años 2 más 2 eran 4 y hoy también; el proceder mal, era una mala acción, antes, hoy y mañana. Acaso no sea el nombre más preciso; pero como que en realidad, lo que nosotros queremos que sea nuestra escuela, es un concepto de pedagogía, era acaso el nombre más indicado para nuestra escuela. Y por eso acordamos que se llamara Escuela Nueva.

La llamamos también unificada. ¿Qué queremos decir cuando decimos unificada? Pues sencillamente, que no puede continuar la desarticulación que hasta hoy ha tenido el Estado con todos sus centros docentes; que la escuela no ha de tener solución de continuidad, desde el momento en que el niño ingrese en la escuela cuna hasta que salga de la escuela, de la facultad, de la universidad, de la politécnica, formado completamente. Que si no fuéramos capaces de lograr otra cosa de este 19 de Julio, yo soy de los que creen que seremos capaces de muchas otras realizaciones, por lo menos habíamos de saber lograr esto: el que cada niño, según sus condiciones independiente completamente de la situación económica que puedan tener sus padres, cuando ingrese en la escuela, no haya de salir de ella hasta que esté completamente formado. Formado según sus condiciones naturales, según su vocación, su temperamento, según lo que, desde luego es tesoro, que es la herencia que, según sea la vida mas o menos perfecta de los padres, legan a los hijos.

Los hombres no han de tener absolutamente ninguna jerarquía, por lo que sepan. Los hombres, todas las funciones de trabajo, lo mismo las del campesino que las del médico, son absolutamente indispensables para la sociedad. Esa diversidad de trabajo, no ha de dar en ningún momento derecho a una superioridad de condiciones.

Que salgan de la escuela ya, o bien como médicos, como arquitectos, como campesinos, como profesor. Desterrado para siempre el pensar que el trabajo va a ser retribuido según la producción. No, nosotros no podemos admitir que se prostituya el alma del niño y mas que el niño haya de seguir, no aquello para lo que tiene vocación, sino aquella carrera o ejercicio en que le dicen que ganará mejor su vida.

El corazón, que es el más extraordinario de los anarquistas, no admite de mandatos. Ama más al que ve mejor; ama más y mejor, al que ve más abnegado. Y esto no sólo no lo combatiremos sino que lo propagamos. Nosotros amamos más a aquellos de nuestros militantes que ponen su vida más intensamente al servicio de un ideal. Esa variedad existirá siempre indudablemente y no es ningún mal que exista; es un bien'.


Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada