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divendres, 4 d’agost de 2017

Amadeu Pagès. 1907.


'Hermano, desearía que cuando fueran más grandes, les enseñes y les des explicaciones a mis hijos de lo que era su padre, diciéndoles la verdad de todo cuanto he hecho y lo que me ha pasado y les puedes decir que hasta el último momento me he portado como un hombre, porque te aseguro que si llega ese momento tan desagradable, lo sabré demostrar'.

Hoy se celebran los 110 años del nacimiento de Amadeu Pagès i Xartó. Nació en Barcelona. A Barcelona había llegado su madre, Dolors Pagès, desde Tivissa, Tarragona. Trabajaba de criada y quedó embarazada de un impresentable que se escaqueó. Madre soltera del pequeño Amadeu, se instaló en Parets. Y en Parets creció Amadeu y Dolors se casó y tuvo más hijos: Simón, Maria, Antonio y Paco.

Amadeu Pagès era asiduo de la Cooperativa La Progresiva y cantaba en la coral Unió Paretense. De oficio tintorero, tipo de buen talante y mediador, Amadeu tuvo un papel destacado en la negociación de mejoras laborales y salariales en la empresa Franco Española, en mayo del 31. Militaba en la CNT.

El golpe de Estado fascista lo pilló con 28 años, casado con Rosa Xicota y padre de un niño, Salvador, y una niña, Llibertat. Amadeu, que en octubre del 34 participa en la ocupación del Ayuntamiento por parte del comité de izquierda revolucionaria, formó ahora parte del comité de milicias antifascistas desde el primer momento.

El 21 de octubre de 1936 toca nombrar alcalde en Parets para asumir unos tiempos difíciles. Amadeu Pagès es elegido alcalde con los votos del los tres representantes de la CNT, los dos de la UGT y el del POUM, con el rebote de los tres representantes de ERC, que se niegan a firmar el acta de constitución.

Amadeu Pagès crea diversas comisiones para afrontar la crisis de la guerra y un fondo de emergencia por si vienen mal dadas. La calle Mayor pasa a llamarse calle de Ferrer i Guàrdia. El Ayuntamiento presta 10 mil pesetas a la colectividad de tierras. También se emprenden reformas en el edificio consistorial (se compra un estufa), medidas de higiene en el matadero, se colabora en la suscripción a favor de las milicia, se oponen a la instalación de un tendido de alta tensión que pasa frente a les escuelas y se idea un plan para construir nuevas escuelas y se ofrecen ayudas a todos los ciudadanos en dificultades económicas para que nadie se quede sin un plato en la mesa.

Amadeu Pagès se esfuerza, y consigue, en meter en el Ayuntamiento para que asuman responsabilidades, a ERC, Unió Rabassaires y Acció Catalana, que aún andan de morros. Pagès dejaría la alcaldía en octubre del 37, harto de esperar préstamos que nunca llegan y cuando los anarquistas están siendo corridos a gorrazos por delante y por detrás.

Amadeu Pagès es llamado a filas en 1938 y mandado a la batalla del Ebro. Su unidad caerá con todo el equipo en La Bisbal de Falset y lo llevan al campo de concentración del seminario de Corbán, Santander. Allí siguen los capones y empiezan los interrogatorios. Confiesa lo que todo el mundo sabe, que milita en la CNT y por un año ha sido alcalde de Parets. Son cuatro vecinos de Parets que buscan rebaja en su condena los que lo acusan de participar en los asesinatos de la familia Piquer (uno de ellos convierte a los Piquer en uno tales Pellicer, que algo habrá oído de refilón) y de quemar santos e iglesias.

Amadeu Pagès no quemó iglesia alguna (de hecho pidió permiso a la Generalitat para poder derribar una iglesia en pésimas condiciones para edifcar alo de más provecho) y fue el responsable de conseguir la libertad de la familia Piquer cuando fueron detenidos intentando cruzar la frontera. Serían asesinados más tarde sin que Pagès tuviera nada que ver. Un Pagès que ayudaría a familias de derechas como los Volart a escapar del pueblo.

Trasladado en abril del 39 a la cárcel de Poble Nou, llegan los informes del alcalde franquista de Parets, Esteve Vila i Padró, y del jefe local de Falange, Mariano Puig, crucificando a Amadeu Pagès. No se tomarán declaraciones a testigos hasta un año después. A esa altura de la película, los vecinos de Parets que hayan servido en el Ejército Republicano y quieran limpiar su imagen y progresar en la vida, tienen a su disposición un formulario para denunciar a quien haga falta. Y cantan como calandrias.

Encarcelado en La Modelo en unas condiciones atroces, aquejado de tuberculosis, los presagios son oscuros. Allí recibe la noticia de la muerte de su esposa por el tifus. Su hermano Antonio muere en un batallón de castigo en el Norte de África, su hermano Paco ha vuelto mutilado del frente y su hermana Maria pasa más de dos años en prisión en Les Corts.

Sólo declaran a favor de Pagès el médico Antoni Caballero, al que salvó la vida en los primeros días de la guerra, y Joan Vila, agradecido porque Pagès salvó la vida de su padre al que querían dar matute en verano del 36. El Consejo de Guerra presidido por el teniente coronel Nicanor Martínez le conmuta la pena de muerte por la de 30 años de prisión, pero al auditor del caso y al general Kindelán les parece poco serio y se niegan a conmutar la pena de muerte, no vaya a cundir el ejemplo.

Amadeu Pagès aún tendrá tiempo de ver y abrazar una última vez a sus dos hijos, Salvador y Llibertat. A las dos de la madrugada del 29 de mayo de 1941, Amadeu Pagès i Xartó fue fusilado en el Camp de la Bota, al igual que sus compañeros de consistorio, los ugetistas Esteve Seguer i Farrés y Amadeo Ramon Briquets i Adolf, que fueron fusilados en 1939,  y su cuerpo enterrado en una fosa común de Montjuïc. Sus dos hijos fueron confiados a la madre de Amadeu, y a la pequeña Llibertat las autoridades le cambiaron el nombre por el de Núria. Pero hay cosas que no cambian, como el inmenso placer de abrazar la libertad rodeado de ignominia. 

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