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dimecres, 13 de desembre de 2017

Amparo López Jeán. 1942.


Aunque somos reclusas / y no lo deben olvidar / no cometimos falta / pues no ofendemos la verdad. / Ellos se venden al traidor / y no se paran a pensar/ que en la vida todo cambia / y esto tiene que cambiar.

Se cumplen 75 años de la muerte de Rita Amparo López Jeán, en el exilio, el cuerpo derrotado de cansancio y tristeza. Había nacido en Culleredo. Allí su madre ejercía de maestra. Su madre, Adela Cruz Ramona Jeán Toca, tenía sangre aristocrática francesa. Se la traía al pairo y había dejado el de Jeán original en un simple Jeán. Su padre, Sabino María López Núñez, era abogado y secretario del concello de Santa María de Oza.

Para escándalo de las buenas familias de A Coruña en casa de los López Jeán se hablaba en gallego y así fue educada Amparo. Y ya puesta a cabalgar sobre el escándalo aquella niña de familia bien cabalgaba caballos a pelo por el campo. Acompañó a su madre viuda en su traslado docente a A Coruña y se convirtió en la primera mujer bachiller de la ciudad, además de estudiar música y pintura. Se convirtió en maestra como su madre y venga que dale con el escándalo al juntarse sin casarse con el escritor y periodista César Alvajar Diéguez, para más inri masón republicano.

Amparo y César acabaron casándose para que el escándalo no pisoteará a los hijos e hijas por venir, que estamos en Galicia y 1918. Nacerán Ana María, Javier, Amparo, María Teresa y Agustín, que morirá a los pocos meses.

Amparo López Jeán es una de las fundadoras en 1933 de la Agrupación Republicana Femenina de A Coruña y en 1935 se convierte en la primera mujer que milita en el Partido Galeguista. La Agrupación Republicana promueve la paz, la fraternidad, la justicia social y la democracia, con especial atención a los derechos de las mujeres, a las que se destinan un sinfín de actividades para llevarlas a un primer plano de la vida pública.

La familia Alvajar López se separó cuando en 1936 nombraron a César gobernador civil en Soria. Ya no volverían a estar todos juntos. Ana María y Javier se quedaron en A Coruña y el resto se trasladó a Soria. Tras el golpe de Estado fascista de julio del 36, Ana María, primer violín de la Orquesta Sinfónica de A Coruña y empleada en el Ayuntamiento, fue depurada. Javier fue reclutado en el bando nacional y desertó para cruzar al bando republicano. No lo consiguió y vivió escondido por las aldeas.

Amparo López y César Alvajar, con sus hijas Amparo y Teresa, huyeron a Madrid, de ahí viajaron a Valencia y acabaron en Barcelona. En Valencia la Amparo hija se casa con el escritor Arturo Cuadrado y Amparo madre vuelve a ejercer de maestra. En Barcelona, Amparo López Jeán colabora en los comités de ayuda a los soldados gallegos y se encarga del cuidado de grupos de niños y niñas refugiados hasta que ella misma debe cruzar la frontera francesa con los restos de su familia.

Amparo López fue internada en Argelès y su esposo César desplazado a Normandía. Amparo Alvajar y su marido Arturo Cuadrado partieron al exilio argentino, y ella, traductora y escritora, vivió en varios países europeos como representante de la ONU hasta su muerte en Portugal. María Teresa no pudo pasar la frontera y volvió a A Coruña disfrazada de soldado con el capote que le prestó un soldado gallego al que le dio lástima aquella muchacha de 17 años que estaba en los huesos. En A Coruña fue denunciada y encarcelada durante cinco meses, uno de ellos en el calabozo por cantar una canción con la música de la Joven Guardia Roja a la que unieron sus voces otras reclusas. Javier seguía escondido para evitar la represión.

César Alvajar consiguió sacar a Amparo de campos de concentración y se instalaron en Normandía, trabajando en una fábrica textil. En 1940, Ana María y María Teresa consiguen escapar a Francia y un 14 de abril se produce el reencuentro familiar. La felicidad dura poco, por eso es mayúscula, y la ocupación alemana los empuja hasta Montauban. A los 57 años de edad, cansada y cargada de morriña, Amparo López Jeán deja de respirar el 12 de noviembre de 1942. Lo seguirán haciendo sus hijas y su hijo.

Ana María publicó un libro de poesía y una parte de sus memorias, Soltando lastre. Javier fue alcalde socialista de Carral en 1983. María Teresa mantiene la memoria viva de su familia, y cuando puede se arranca a cantar aquellas estrofas que le costaron un mes adicional de calabozo.

Los restos de Amparo López Jeán fueron trasladado primero a París para reposar el lado de su marido, muerto también en el exilio, y finalmente, en 2006, fueron llevados al cementerio de San Amaro, A Coruña, frente al mar de su Galicia. El concello de Culleredo le puso su nombre a una calle. A veces, algunas veces, la memoria de las calles nos habla de quienes somos, ¿eh, Mariano?...en la vida todo cambia y esto tiene que cambiar...

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