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dimecres, 20 de desembre de 2017

António Gonçalves Correia. 1967.


Ele levava a Liberdade               
a todo o lugar que ia.
A toda a gente que via
dizia em sinceridade
da sua ideia, a bondade.
António Pereira

Hoy se cumplen los 50 años de la muerte de António Gonçalves Correia. Murió tal como había vivido, en paz. En paz con el mundo y en guerra contra la tiranía. Era aquel hombre afable y determinado que recorría los pueblos de su Alentejo en bicicleta, visitando ferias y mercados para comprar pájaros. Luego se plantaba en medio de la plaza y los liberaba lanzando vivas a la Libertad. Los pájaros en vuelo saliendo de una jaula parecen una buena bandera.

António Gonçalves Correia, poeta, vegetariano, anarquista, pacifista, nacido en la aldea de Sao Marcos da Ataboeira, 'comunista peligroso' según los archivos policiales de la siniestra PIDE que tantas veces le detuvo con cualquier excusa. Las excusas mayormente eran sus escritos en diversas publicaciones, como por ejemplo La cuestión social, que él mismo había fundado en 1916 para defender la emancipación de la mujer, los derechos de los animales o el amor libre. Esas cosas que por lo visto te hacen peligroso.

En 1917 puso en marcha en Vale de Santiago la Comuna da Luz. Vivían de lo que cultivaban y hacían calzado con la idea de cultivar y calzar bondad, fraternidad y bien común, aunque a veces al pasar de la teoría a la práctica te pises los cordones y vayas de traspiés en porrazo. Aún perdura algo de aquella luz encendida por 15 personas en apenas 3 kilómetros de tierras compartidas.

Eran malos tiempos para la utopía. El 5 de diciembre de 1917, Sidónio Pais encabeza un golpe de Estado militar que acaba con él de presidente. En apenas un año desmantela el sistema parlamentario, impone censura de prensa y mete a 20.000 personas en la cárcel.

El 18 de noviembre de 1918 la Unión Obrera Nacional proclama la huelga general, que en general es un fracaso. En Vale de Santiago, no. Los campesinos ocupan tierras al grito de vivan los soviets y la revolución social. El Ejército no tarda en aparecer. Hay mediación entre huelguistas y autoridades para que los ocupantes de tierras las devuelvan pacíficamente a sus propietarios a cambio de no tomar medidas represivas y compensar tanta hambre atrasada de alguna manera. Los campesinos acceden y vuelven a casa. La mayoría son deportados a África, que será por tierras.

A Gonçalves Correia le culpan de haber inspirado la revuelta y es detenido y encarcelado el 29 de noviembre, mientras las fuerzas de seguridad proceden a clausurar y disolver la Comuna da Luz. Antes de acabar el año, el 14 de diciembre, José Júlio da Costa, el hombre que había mediado con toda su buena fe entre campesinos huelguistas y autoridades militares, se va a la Estación de Rossio y le pega cuatro tiros a Sidónio Pais, que deja de ser presidente ipso facto.

En 1926, mientras unos proclaman el Estado Novo, Gonçalves Correia crea la
Comuna Clarão en Albarraque, dedicada a la floricultura y la horticultura. Y a respirar, que la dictadura implantada es el asma de las aspiraciones populares. Comuna Clarão será un punto de encuentro de opositores al Régimen y refugio de perseguidos. Gonçalves Correia vio con cierta tristeza como su nuevo proyecto de pequeño paraíso, su terra de fraternidade, desaparecía a principio de los años 30 por desavenencias internas.

António Gonçalves Correia siguió viviendo. Hasta los 81 años. Aún vive, dicen, en cada niño que desvía su trayecto sobre la marcha para no pisar a una hormiga. Aún vive, por ejemplo, en las páginas de la biografía A Revolução é a minha namorada escrita por Alberto Franco.

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