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divendres, 5 de gener de 2018

Maria Zazzi. 1993.


Hoy se recuerdan los 25 años de la muerte de Maria Zazzi, italiana nacida en Coli que a los 19 años marchó a París con su hermano Luigi, militante socialista recién enviudado al morir su esposa durante el parto y perseguido por los fascistas con muy malas intenciones.

En París, frecuentando los círculos anarquistas, estableció una estrecha relación con la familia Berneri y aún más estrecha con su compañero Armando Malaguti, que había llegado a Francia en 1923 perseguido también por los fascistas. Hay estrechas relaciones que amplían el mundo. Aunque sea a raciones de exilio.

Malaguti fue expulsado de Francia y Maria le acompañó por tierras de Luxemburgo y Bélgica, recalando en Bruselas y ampliando mundo estrechando relaciones con Ascaso y Durruti. No creer en las fronteras siempre relativiza el exilio. O a saber.

Lo mismo en un sitio que en otro, Zazzi fue una militante activa, peleando por la libertad de Sacco y Vanzetti y por la de multitud de presos. Una de sus tareas era visitar a los presos anarquistas para llevarles comida, ropa y ánimos haciéndose pasar por su tía. Nunca nadie ha tenido tantos sobrinos, hasta el punto de ser conocida como tía Marie. La vida es más difícil sin una tía Marie.

La presión de la policía belga en 1932 mandó de vuelta a París a Maria y Armando, que aprovecharon para estrechar amistad con Nestor Makhno y Volin, buena gente con muy mala prensa, quizás por implicarse en revoluciones que no generan buenos dividendos personales. Makhno y Volin morirían de tuberculosis en 1934 y 1945, lejos de casa, si es que hay casa de alguien.

En agosto de 1936, Malaguti marcha al frente de Aragón alistado en la Columna Ascaso y Zazzi se instala en Barcelona para vivir la Revolución. Les llueven hostias lo mismo en vanguardia que en retaguardia y en 1937 Maria pasa a Francia y trabaja en apoyo de los voluntarios antifascistas italianos.

Acabada la guerra española, Armando Malaguti pasa por Marruecos, Argelia y Túnez camino a reunirse con Maria en París. Aún tendrán que esperar para el reencuentro, ya que los dos pasarán por los calabozos de la Gestapo sin saber nada el uno de la otra. Maria es puesta en libertad y Armando es trasladado a Alemania y de ahí entregado a las autoridades italianas que lo confinan en Ventotene.

Tras un largo camino y alguna detención, Maria Zazzi llega a las puertas de Ventotene. Hace 5 años que no se han visto y le dicen que van a ser unos cuantos más, que no hay visita posible porque no están casados. Y deciden casarse. Sí, a veces el amor casa con el matrimonio. Un resistente antifascista llamado Sandro Pertini, futuro presidente de Italia, les ayuda con la burocracia y ejerce de testigo de boda.

Los fascistas siempre han considerado eso del amor como una especia de enfermedad infecciosa a extirpar y ponen a Malaguti en cuarentena, transferido primero a Ustica y luego al campo de concentración de Renicci d'Anghiari. De allí escapará el 8 de septiembre de 1943 para volver a reunirse con Maria en Bolonia. Los dos se integrarán en las fuerzas partisanas luchando hasta la liberación.

Armando Malaguti moriría en 1955 y Maria Zazzi conviviría tiempo después con Alfonso Fantazzini, partisano libertario, convirtiendo su casa en Bolonia en un hogar abierto para todas aquellas personas que buscan un sitio para darse un respiro y continuar el camino. La casa de la tía Marie siempre estuvo llena de gente.

Fantazzino murió en 1985 y ocho años después, el 5 de enero de 1993, una anciana de 89 años, aparente fragilidad repleta de generosidad, se apagaba discretamente en un hospicio de Bolonia.

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